miércoles, 25 de mayo de 2016
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METALLICA - Metallica (el principio del fin)

Portada del disco negro de MetallicaVerano de 1991. El mundo del rock se divide en dos facciones irreconciliables. O eres de un bando o del otro. No hay puntos en común.

Por un lado tenemos el rock suavecito que vende muchos discos y llena estadios, con grupos como Queen o Dire Straits que graban canciones fantásticas y muy bien producidas pero van siempre con el freno de mano puesto.

En la otra parte están los grupos jevis en todas sus variantes, del trash metal al black metal, con bandas como Iron Maiden o Megadeth, cuya potencia desatada y escenografía violenta no hacen más que diluir su más que decente talento musical.

Verano de 1991. Metallica, estandarte de la sección heavy, ídolos del trash metal más cañero, publican su disco homólogo, el negro con una serpiente plateada. Miles de melenudos, que llevaban tres años esperando una continuación al fantástico ... And Justice For All, se lo compran inmediatamente (o lo roban, o lo que sea). La primera escucha los deja confusos. Es Metallica pero no suena como Metallica. Se han vendido al dólar. Es una traición. Twitter no se incendia porque aún no existía, pero las quejas y protestas con casi unánimes.


Metallica fue producido por Bob Rock, que consiguió que el disco sonase limpio y perfecto. Cada instrumento brilla con identidad propia y todas las canciones se notan pulidas para eliminar cualquier aspereza. Hay composiciones fantásticas y desarrollos instrumentales marca de la casa, que además suenan con la potencia habitual en el grupo.

¿Entonces cuál es la diferencia?

Las diferencias con las obras cumbre de Metallica son dos. La primera es que nadie se esperaba que los profetas del trash metal grabasen un disco tan "limpio", con un sonido más cerca del pop que del metal. La segunda es que las baladas, territorio ya explorado con genialidades como Fade to black o One, en esta ocasión son demasiado blandas y parecen salidas de un disco de Bon Jovi.


En definitiva, que Metallica es un buen disco pero supuso un salto demasiado grande respecto a sus cuatro joyas anteriores. El pretendido acercamiento al gran público causó un inevitable distanciamiento con sus fans clásicos. Pasados los años, ha envejecido muy bien y suena mejor que nunca. Sin embargo, cuando salió a la venta transmitió a los fans la sensación de que Metallica se estaba pasando al lado blandengue del rock, algo que se pudo confirmar después con los inefables Load y Reload.

Del disco negro se sacaron cinco singles. Enter Sandman fue la presentación y ya dejaba entrever que se avecinaban cambios. The unforgiven es una balada que sería perfecta con un poquito más de mala leche al final. Nothing else matters es otra balada, demasiado blanda pero excelente, que se acabaría convirtiendo en una de las canciones más representativas del grupo. Wherever I may roam es una de las canciones más similares al estilo anterior de la etapa de puro trash metal. Sad but true es una buena canción que se queda a medias de lo que sea que pretendiese.


En definitiva, un muy buen disco que sin embargo marcó el final de la época dorada de Metallica. O el inicio de su época comercial. He escuchado el álbum negro cientos de veces y aún no tengo claro si está más cerca de sus discos buenos o de las calamidades que sacaron al mercado después.

Autor: Metallica
Disco: Metallica
Publicación: 12 de agosto 1991
Duración: 62:31
Cortes:
   1. Enter Sandman - 5:29
   2. Sad but true - 5:24
   3. Holier than thou - 3:47
   4. The unforgiven - 6:26
   5. Wherever I may roam - 6:42
   6. Don't tread on me - 3:59
   7. Through the never - 4:01
   8. Nothing else matters - 6:29
   9. Of wolf and man - 4:16
   10. The God that failed - 5:05
   11. My friend of misery - 6:47
   12. The struggle within - 3:51

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