viernes, 15 de abril de 2016
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SR. CHINARRO - El Progreso

Portada del disco El Progreso del Señor Chinarro
Sr. Chinarro (aka Antonio Luque) lleva toda su carrera haciendo su particular revolución cultural (su particular lucha contra el arcaico sistema que nos rige utilizando su música). Pero desde hace unos años, nosotros diríamos desde su Presidente (2011), esta revolución lírica antisistema se ha hecho más madura y directa, sin perder la poética. En 2012 llegó ¡Menos samba! cuya portada y letras dejaba fuera de todas dudas el camino del cambio que sigue buscando Sr. Chinarro. Intentó recuperar sus temas habituales de amor, desamor y desengaño en Enhorabuena a los cuatro (2013), pero terminó volviendo a su Perspectiva caballera (2014). Dos años después de aquel disco anárquico y autoproducido, Luque vuelve a primera línea de batalla con El progreso (2016), el que es quizás su disco más completo dentro de esta línea, y uno de los mejores discos de su carrera. La falta de producción de su disco anterior aquí se ve compensada por la mano de J (Los Planetas) acercando el intransferible estilo de Luque a ciertos postulados rítmicos de la banda granadina en su versión pop que dotan a El progreso de la constancia rítmica y el sobrecogimiento de los que carecía Perspectiva caballera. Antonio Luque necesita detrás un sello discográfico para guiar su incontrolable cascada de reflexiones y recurrencias por el buen camino, y la aparición de la discográfica El Segell del Primavera ha sido una marca de progreso para el proyecto Sr. Chinarro.

La perspectiva sobre el progreso que nos canta Luque es más bien desolada, desencantada, melancólica y triste, aunque siempre rebosante de humor (cínico), que es como hay que intentar tomarse las cosas (del querer), y concluyendo que si estamos cansados de esperar el progreso, vivamos el momento. Antes de analizar con mayor detalle el álbum queremos hacer referencia a su magnifica portada donde pasado y futuro se dan la mano en un bucle hacia dónde cada uno de nosotros quiera viajar. Una poderosa y estética imagen. En cuanto a lo que podemos leer después de una escucha atenta, cada oído sacará sus conclusiones, y unos verán más historias de amor, y otros verán una radiografía social de nuestro momento, etc. Quizás es que quien esto escribe sufre de manía persecutoria, como la describe Luque en la sexta canción del disco, pero no puedo dejar de ver una constante vena política en los últimos discos de nuestros grupos independientes. Se pueden hacer otras lecturas, pero esto es lo que a mí me ha inspirado cada canción del disco. Un álbum medido a la perfección donde todo ocupa su lugar y logra una redondez exquisita:

El primer tema es al mismo tiempo una presentación, una exposición de los hechos y la causa de todos los males que afectarán a El progreso. Se titula Efectos especiales y viene decirnos que todo aquello que nos han vendido durante nuestra madurez -la educación, la religión, el futuro- no son más que efectos especiales, que la vida es una historia que no tiene principios ni finales, que es una continua búsqueda del ubicuo progreso, que a su vez puede que también sea un espejismo. Uno de esos efectos es el de La ciudad provisional, un lugar del que queremos escapar en nuestros días de descanso pero a la que debemos de volver, y desde la que se nos ha convencido que ese respiro es lo que nos hace libres y demuestra que estamos progresando (al poder disponer de tiempo para nosotros). Es decir, se nos ha creado un mundo virtual donde las obligaciones son el trabajo constante y el sufrimiento, que luego veremos recompensados yéndonos a la orilla del río.

El Señor Chinarro delante de una fábrica
Y esto nos lleva a la siguiente canción, La fiebre del oro, que comienza con los acordes que abren El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone, 1966) y que sentencia que nuestra contemporaneidad es tan salvaje como el viejo Oeste, donde todo el mundo está obsesionado con el oro y donde hay que tomar un partido: ser piedras que no hacen nada y se limitan a aceptar el sistema impuestos por los buitres (las empresas) o luchar contra ellas. Así pues, Luque lanza un dardo a las grandes compañías y políticos obsesionados por ganar más cada día, pero también a los ciudadanos, sedentarios, críticos de sillón (y es que el ciudadano español se las trae, no hay más que ver las reacciones ante los Papeles de Panamá o las leyes restrictivas que se están aprobando en Europa y como reacciona cada país). Así pues, no queda otra que El castigo, donde se nos intenta hacer conscientes de que como ciudadanos nos hemos convertido en unos actores dentro de la ficción que quienes nos controlan han creado para que vivamos en la cárcel de la imaginación prometiéndonos un futuro que no existe.

Y esto nos lleva a una Fase lunática, el ecuador del disco, donde Luque nos canta “Luna llena de mañana, ocúltanos el porvenir” y sigue contándonos fábulas de por qué vivimos en una fantasía y nos estamos volviendo, de alguna manera, locos. ¿Por qué locos? Pues a ello responde la siguiente pista, Manía persecutoria, que comienza con un “Vuelan los gorriones, vendrá un halcón. Saltan los boquerones y el tiburón”. Y es que el ciudadano español en los últimos años ha dejado de creer en sus políticos, todo se ha convertido en una caza de brujas del próximo corrupto, ya no hay ningún político decente, ya no podemos creer en ellos. No deja de sonar en nuestra cabeza el rún rún de “te ponen de vuelta y media a tus espaldas. Eso es una tragedia, quédate en casa. En todas partes conspiran contra ti”, y pensar esto es lo que nos enfurece, pero es de tan gran magnitud el mal al que creemos que tenemos que enfrentarnos que preferimos quedarnos en casa y dejarlo para otro día.

El señor Chinarro posando
Así pues, llegamos a El progreso, y sabemos que nunca va a suceder. Y viendo que la sociedad no funciona, que “el reloj que me diste hace mil años que no funciona. Me pone muy triste ver el cambio que dan algunas personas”, Luque se refugia en el amor con una bella lírica coronada junto a la voz de Estrella Morente y cantando “Yo creeré en el progreso cuando vengas a darme un beso, tan difícil no será eso, no es una barbaridad. Y creeré en el destino cuando vuelvas a estar conmigo, no te pierdas por el camino, que seguirá donde está”. Y este estribillo tiene un eco muy curioso en las negociaciones entre Podemos y PSOE de los últimos meses, y aquel beso que le pedía Pablo Iglesias a Pdro Snchz, ¿no? Así, parece que sí, que darse un beso para buscar el progreso es una quimera.

Sólo queda La mujer (o el hombre) como consuelo: “Suerte que te encontré. El mundo no tiene arreglo. Y lo único que entiendo es que eres la mujer, que una vez yo quise tener”. Luque vuelve a comenzar por el principio tras la fallida del progreso, vuelve a hablarnos de la madurez, pero esta vez toma el rumbo del amor y se conforma con ser feliz junto a otra persona que no le haga sentirse un extraño. Y la pareja se convierte en la única Maravilla del mundo. Ese respeto, esa mirada de magnificencia hacia los grandes monumentos que marcaron el progreso de la historia, esas ocho maravillas ahora comprimidas en fotografías que cualquiera puede ver, no son más que ruinas y en ruinas se quedará la sociedad que estamos construyendo. Así pues, admiremos a quien esta con nosotros, porque también puede irse en cualquier momento.

Y después de toda esta triste historia, a Luque solo le queda hacer como Thoreau en Walden (1854) e irse al monte. “Aún sin máquina del tiempo es hora de volver atrás. Para eso hay un invento, es el mas original, un valle, un sendero, un bosque, un volcán, a la calle los prefiero, ruido infernal. Hay que volver a empezar”. Y nos sugiere acompañarle, a su cabaña “sin gritos de Tarzán ni pensamientos raros”. A Thoreau la cosa no le salió muy bien, pero viendo como está el progreso, quizás no sea una mala opción. Carpe diem.


SR. CHINARRO - El progreso

El reloj que me diste
hace mil años
que no funciona.

Me pone muy triste
ver el cambio que dan
algunas personas.

Yo creeré en el progreso
cuando vengas a darme un beso.
Tan difícil no será eso,
no es una barbaridad.

Y creeré en el destino,
cuando vuelvas a estar conmigo.
No te pierdas por el camino,
que seguirá donde está.

Para las enfermedades
se han descubierto
muchas vacunas.

Por todas partes avances,
pero lo nuestro
no, no, no tiene cura.

Yo creeré en el progreso
cuando vengas a darme un beso.
Tan difícil no será eso,
no es una barbaridad.

Y creeré en el destino,
cuando vuelvas a estar conmigo.
No te pierdas por el camino,
que seguirá donde está.

Y tu las cosas del querer
a qué nos las quisiste leer
Y tu las cosas del querer
a qué no las quisiste saber.

Yo creeré en el progreso
cuando vengas a darme un beso.
Tan difícil no será eso,
no es una barbaridad.

Y creeré en el destino,
cuando vuelvas a estar conmigo.
No te pierdas por el camino,
que seguirá donde está.

Los planes de futuro
se quedaron
en el trastero.

Que no falten muros,
ni la sangre de
los que más queremos.

Yo creeré en el progreso
cuando vengas a darme un beso.
Tan difícil no será eso,
no es una barbaridad.

Y creeré en el destino,
cuando vuelvas a estar conmigo.
No te pierdas por el camino,
que seguirá donde está.

Y tu las cosas del querer
a qué nos las quisiste leer
Y tu las cosas del querer
a qué no las quisiste saber.

Yo creeré en el progreso
cuando vengas a darme un beso.
Tan difícil no será eso,
no es una barbaridad.

Y creeré en el destino,
cuando vuelvas a estar conmigo.
No te pierdas por el camino,
que seguirá donde está.
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